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miércoles, 19 de abril de 2017

El Cordero Sacrificado



Toda relación humana conlleva sacrificios. La política, máxima expresión de las relaciones sociales, se construye a base de sacrificios ideológicos, éticos, y humanos.

En los años 90’s, la llamada clase media se encontraba en nuestro país en la ruina absoluta, dispersa, extraviada y al borde de la desaparición. Son el chavismo y la bonanza petrolera la que permitieron –por diversos factores- que esta no solo subsistiera, sino que también se fortaleciera y creciera hasta convertirse técnicamente –en términos strausianos- en una casta.

Es una ley de la dialéctica de la historia que toda clase o casta social pujante busca acceder al concierto político levantando las banderas más similares a sus intereses reales. Tomando esto como norma, la clase media venezolana debería ser junto a los otrora miserables, los máximos defensores de la Revolución Bolivariana. Entonces, ¿qué ocurre en nuestro país? ¿Qué impulsa a jóvenes de muy acomodada posición social-económica a ser el ejército con el cual la burguesía enfrenta al Estado Nacional?

En un simple ejercicio de descarte se puede dar con el punto clave de esta anomalía que rompe sutilmente las leyes de la historia. No se puede hablar de cuestiones ideológicas pues la oposición venezolana, por muy acertadas cuestiones propagandísticas cayó en la reacción y abandonó plenamente la filosofía política. Si queremos encontrar una prueba de esa tesis basta con escuchar a uno de estos “soldados” para darse cuenta de que ninguno es capaz de articular 3 oraciones ideológicas coherentes.  

Tampoco se trata ya, de la “horrible hambruna” que la terrible dictadura de Maduro nos obliga a sufrir –bla, bla, bla-. Primero toca recordar que para muchos de nosotros el tetero era agua de pasta con comida para perros. Segundo, cualquier persona en cualquier pueblo o ciudad del país puede pasar por casi cualquier pizzería, heladería, asado o avenida de bachaqueros y encontrarse con lugares repletos de comensales, bolsas en las manos y dulces en las bocas. Los días gruesos  de poco comer por la guerra económica, de a poco, están siendo superados gracias a la vuelta a la tierra, la racionalidad a la hora de comer, el CLAP y el extraño poder adquisitivo del venezolano, y los que más disfrutan de esto son esos jóvenes de clase media donde la verdadera oposición política tiene sus madrigueras.  

El asunto entonces solo puede ser cultural.

El humano –en su grueso- es un animal de rebaño, una bestia que evoluciono lo suficiente como para seguir de forma inconsciente las tendencias y costumbres. La mayor parte de los humanos sienten la necesidad de ser parte de algo, de entrar en el status quo, obtener el pasaporte de la aldea global. No importa cuan horrendo u ilógico sea el acontecimiento, si un grupo lo hace, mucha gente lo verá como normal y querrá unirse a dicha acción. Así podemos explicar simplemente, violaciones masivas, linchamientos, lapidaciones, o como niños criados por un estado absurdamente generoso son hoy la amenaza máxima a un país con poco más de 20 años de paz –una generación-.  

Esta enfisbena acéfala busca ser parte de algo, ese algo, ha sido perfectamente tipificado por la oposición venezolana logrando convertir a todo lo que sea chavismo, en una figura odiada y rechazada. Sin sutileza alguna, la verdadera oposición a logrado identificar en el chavismo todo lo que debe ser odiado hasta lo psicótico por estos jóvenes a los que les han arrancado el alma. Se trata de que se encontró el ese punto orweliano donde todo lo que representa el Estado Chavista, desde edifico hasta persona, debe ser atacado por estos seres que renunciaron a la individualidad del pensamiento.
Ahora, el Estado venezolano es moderno y hasta ejemplar, por lo cual, este formidable “ejército” que me hace recordar días extraños en Camboya, que bien pudo acabar con cualquier gobierno de la tercera republica, busca destruir infructuosamente la quinta.

La oposición no tiene rostro, es más bien un titiritero que desde las sombras controla a títeres capaces de asesinar, quemar, saquear y destruir un país solo por ser parte de algo, para seguir el rebaño.
Voluntariamente, por evolución o hasta por buena fe, la juventud de clase acomodada venezolana –tocando ya las populares- se ha hundido en un mar del que no podrán salir. La violencia les perseguirá de por vida,  la frustración, el estrés post traumático, la psicopatía, la cárcel, la discriminación será su pan de cada día. Se trata de corderos que han sido degollados por un sacerdote sin rostro, como si se tratara de un irónico sacrifico.  

martes, 31 de enero de 2017

El arte y la filosofía dentro del pensamiento socialista.

Al igual que Víctor Valera Mora, suelo amanecer plenamente enamorado de Corea del Norte. El socialismo es una causa hermosa, a decir de Ernesto Guevara de la Serna, la más hermosa de todas las causas. Luchar por los derechos de los descamisados, de los desprotegidos, a la par que se promulga una nueva etapa de la evolución humana llega a ser loable hasta lo sublime.

Ahora, si entendemos el socialismo –desde el concepto más básico- como la tesis de socialización de los medios de producción, fruto de la edad industrial, es natural que todo intento de evolución de ese sistema se haga por parte del sujeto histórico preponderante de dicho sistema, es decir, el obrero y el campesinado orientado a la producción industrial de bienes de consumo.

Cuando Marx propone el socialismo como próximo paso de la evolución humana –esto sustentado en los estudios hegelianos-, no logra separarse plenamente de su herencia judía, y elige al proletariado como sujeto histórico de transformación. Si bien, lo identifica bajo el método hegeliano de la evolución dialéctica de la historia, Marx, el genio más grande de los últimos siglos, simplemente niega cualquier aporte por la materialización de su idea, que no provenga de los factores inmiscuidos en el juego del capital.

Para representar esa barrera dogmática, el símbolo internacional del socialismo son la hoz (Sai, machete, cuchillo –según las latitudes-) y el martillo. Estos símbolos casi masónicos, que se muestran imponentes tanto en murales como en billeteras son un auténtico alicate que no solo ahorca las relaciones originadas por el capital, sino que también, prohíben la entrada de todo factor divergente, a la lucha contra el capital.

Tras la victoria de los bolcheviques, la puesta en marcha de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la industrialización orientada al socialismo, y la victoria en la Segunda Guerra Mundial –todo eso en menos de 50 años-  se estipuló una especie de dogma bienllamado “Iglesia Roja” en la que, la única vía que existía para alcanzar el socialismo era con una revolución violenta, un ejército de obreros, guerrilleros campesinos y un partido vanguardista que sirviera de generalato a la cabeza de esos factores.

La lucha de clases se convirtió entonces para los izquierdistas, en la única forma de hacer revolución. Si, esta tesis es central para la construcción del socialismo. Si, esta tesis es la esencia misma de la  evolución dialéctica humana. Sí, todo ser inmiscuido en la condición de proletario, debería alzarse contra las fuerzas que le oprimen, empero, al igual que todo sistema de represión, el Capitalismo tiene un mecanismo para opiar al sujeto histórico de nuestra era.

El esclavo era reprimido por la fuerza, el sirvo por la religión, el proletario por el bienestar. Para evitar que los inmiscuidos en el juego del capital, contrarios al capital, se levanten, se crea un estado de bienestar en el que el obrero llega a tener beneficios “extras” de su trabajo. Seguro médico, ropa para trabajar, vacaciones pagas, bonos de compensación y un montón de cosas más, que son solamente, una pisca del plus valor generado por trabajador. Un mero arañazo a la plusvalía creada por ellos mismo.

Para ampliar ese efecto, El Capital, al igual que la aristocracia absolutista y la monarquía, genera grandes espectáculos deportivos, formas incluso bastardas de comer, y eventos mediocres dramáticos para mantener adormitado al sujeto histórico al cual los militantes de los partidos de vanguardia, deben buscar para guiar para hacer la revolución para alcanzar la evolución de la sociedad, para entonces darse cuenta que es imposible. Propaganda partidista, discurso iluminado, idea, no le gana a fútbol, Mc’Donals, ni telenovela mexicana.

Es allí cuando un factor, clave de la sociedad, negado por justamente por el marxismo más ortodoxo, debe tomar las riendas para inculcar en el sujeto histórico, la necesidad de luchar por la causa socialista; Los artistas y los pensadores.

Los creadores de cultura han sido en los tiempos modernos, quienes más se han acercado a las luchas de la izquierda, quienes han tenido, quizá por poseer cierta sensibilidad especial, más acercamiento y más compromiso con la idea de la evolución de la sociedad representada en el socialismo.   

Neruda, Sartre, Primera,  son solo unos cuantos de nombres de pensadores y artistas que al unirse a la lucha por la evolución dialéctica humana, por el socialismo, comprendieron de inmediato,  que el aporte de los intelectuales y artistas a la revolución, debe ser casi desde las sombra pero llega a tener incluso más importancia que la lucha en la primera línea, pues desde el arte, desde las letras, desde el celuloide, desde la música se debe crear de forma casi sublime, la nueva cultura que aplaste definitivamente ese estado de bienestar que como parasito cultural se inocula en la mente del campesino y del obrero.

El juche, la filosofía pseudo marxista norcoreana reconoce el esfuerzo que los intelectuales deben hacer por la construcción del socialismo. Existe la idea generalizada de que los pensadores, no son conscientes del mundo que les rodea, quizá culpa del pobre Tales cuando cayó en aquel pozo por ver y pensar el movimiento de las estrellas. Pero lejos de esa realidad, el auténtico pensador, el auténtico artista,  no solo debe estar consiente de cada mínima cosa que ocurra en su época, sino que debe colaborar activamente a la construcción de un nuevo mundo. Ese es el único y enorme aporte que los artistas y los filósofos pueden dar al socialismo. 

miércoles, 4 de enero de 2017

Sobre la juventud

Para que exista evolución cultural es necesario que exista contracultura. La contracultura solo puede ser impulsada por los jóvenes.  Sartre incluso llego a afirmar cuando vio a los revolucionarios cubanos bajar de las serranías, que las revoluciones, solo pueden ser hechas por jóvenes. Allende, a quien la historia le absolvió y elevado, señalo en algún momento de su vida, que “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

La juventud es un periodo de tiempo inagotable. Si bien el cuerpo envejece, los espíritus pueden permanecer jóvenes, hasta el agotamiento del ser. Pero más allá del iluminista significado de esa tesis, se podría entender la juventud como un periodo bastante corto de tiempo, con más bajas que altas y con más amargos que dulces.

La juventud permite cometer errores hasta inocentes. Poseer y tener pensamientos e ideas que rayan en la fe, e incluso, embarcarse en causas perdidas o abstractas. La juventud es un espacio para el crecimiento que nunca, históricamente hablando, había sido tan largo como en nuestros días.
Ahora bien, si la juventud está repleta de errores y fallas, ¿Por qué el pensamiento universalista nos los hace pasar como indispensable para hacer la revolución o incluso, clase elegida para lograr la revolución?

Inicialmente porque  todo proceso revolucionario es por axioma, transformador, y lo común es que una persona mayor, o de espíritu avanzado, sea conservadora. Ciertamente un conservador puede tener 18 años de edad u 81 años, es irrelevante, pero un revolucionario, necesita la fuerza física, moral y espiritual para cambiar el mundo que solo se encuentra en la juventud.

Cuando estudiamos la historia, ninguna revolución socialista se ha hecho con sangre vieja. La revolución Mexicana, la Ruso-Soviética, la Germánica, la Checa, la Indochina, la China, la Camboyana, la Cubana, la Venezolana-Bolivariana y un largo etcétera, fueron realizadas por los jóvenes. Sí, pensadas por los viejos, por los iluminados, por Lenin, Mao, Ho Chi Ming, Maneiro, pero ejecutada por hombres y mujeres jóvenes que incluso, llegaron a sufrir aquello contra lo combatían.

Podríamos parafrasear aquel famoso aforismo filosófico y decir, los jóvenes hacen lo que los viejos han pensado. O como cantaría Alí Primera, sangre joven, sueño viejo.
Ahora bien, al igual que la revolución, el tiempo no se detiene. Por consiguiente, cuando triunfa una revolución, los jóvenes que se pusieron al frente de ella, envejecen. Cambian el mundo en el proceso, pero envejecen. Es muy difícil, casi imposible, no hacerse conservador de los logros de una revolución.

Por ejemplo, la sociedad venezolana de los años 60’s estaba profundamente enamorada del voto popular, algo que se logra tras la dimisión de Marcos Pérez Jiménez, es decir hubo una revolución que suscitó un hecho extraordinario. Pero la generación de los 70’s, 80’s y 90’s apenas si entendía la importancia del voto popular y apenas si ejercía ese deber-derecho.
La revolución es un proceso dialectico, inagotable y enteramente moldeable. Esa situación genera una dificultad identificada por Ernesto Guevara de la serna; cuando lo extraordinario se hace cotidiano, estamos haciendo revolución.

El objetivo de toda revolución es, entonces, alcanzar lo extraordinario. A mi entender –con 26 años de edad- ver en Venezuela, milagros cómo la Gran Misión Vivienda Venezuela, o los sistemas de protección al pueblo en cuanto a salud y economía, los eventos políticos tan apasionantes, la apertura al pueblo al poder político-moral-histórico, es abrumadoramente extraordinario. Ser testigo de cómo Pablo Pueblo y María Aguirre cogen un micrófono de TV y arman un reportaje que es transmitido, o como impulsan un sistema tan revolucionario –en la condición más estricta de la palabra- como los CLAP, o pueden aspirar a concejalías y diputaciones de orden no burgués sino popular, o como sus hijos y ellos mismos poseen el arma más eficiente para quebrantar el imperialismo, la tecnología, es abrumadoramente extraordinario.

Quizá el día a día no nos permita ver eso, no nos permita apreciar lo increíble que es ir a un consultorio médico en el barrio donde moramos cuando hace apenas 20 años –una generación según Strauss- moría en las puertas de un hospital. Sin embargo, cuando reflexionamos cosas tan simples como esas, cuando hablamos de la congelación de salarios y las comparamos con el sistema de protección al mismo implementado hoy día, o la transformación educativa, podemos incluso llegar a perder la respiración, a necesitar un momento para sentarnos y pensar.

Sí, es extraordinario. Pero, ¿Para quién es extraordinario?  Los metodólogos y los reduccionistas suelen aplicar una norma con la que no estoy muy de acuerdo para señalar lo que es extraordinario. Según indican, “Todo aquello que impacte profundamente la vida de una generación, es extraordinario-.  Esta estructura de pensamiento no solo es enteramente positivista, sino que también niega profundamente el materialismo dialectico y por consiguiente la importancia de la lucha de clases dentro de lo que es extraordinario.

¿Para quienes es más extraordinaria la invención del teléfono, para un campesino en quien sabe que rincón del mundo, o para un burgués en la Gran Manzana? Si bien, el burgués le dará un uso mayor y probablemente cambien el mundo con el teléfono, la invención, la extraodinialidad, es más grande siempre, para quien no disfruta inicialmente del progreso, para quien no ve inicialmente lo extraordinario.

Es por eso que no se puede acoplar en una misma generación lo que es extraordinario. Personalizando nuevamente, para mí, hijo de obreros es impresionante tener una computadora al alcance de mis manos otorgada además por el Estado. En cambio, para Juan, hijo de directores, burócratas o –inserte título parasitario aquí- es algo común.

Es por tal motivo que toda revolución tiene adversarios, tiene contra revolucionarios. Aquel que no es tocado por lo extraordinario, es un conservador contrarrevolucionario, aquel que ha sido tocado por lo extraordinario pero aun así adversa a la revolución, es un desclasado.

Es entonces que el proceso revolucionario se hace más complicado de seguir. Una generación ve y vive lo extraordinario creado por la revolución, más específicamente, un grupo de esa generación. Lo siente, lo percibe, es parte de eso. Por consiguiente defiende esos logros, defiende esa revolución, y si no concibe la manera de revolucionar la revolución, se convierte en un conservador para quien la revolución, es estática; mata a la revolución y a sus propios logros.

Cuando aparecen las nuevas generaciones surge la disyuntiva, disfrutan los beneficios de la revolución, disfrutan de lo extraordinario, y para ellos incluso más que cotidiano, es común; es ordinario. Ciertamente, algunos miembros de las nuevas generaciones pueden llegar  a apreciar los logros extraordinarios de las generaciones anteriores, incluso defenderlos, pero sensitivamente es imposible que logren comprenderlos en pleno.

El mejor ejemplo que hemos tenido de esto, pudo haber sido la llamada primavera de Praga. Ciertamente fue impresionante ver a una generación entera, levantarse contra lo que sus padres y abuelos, con enorme sacrificio, habían logrado.

Solemos criticar mucho a los jóvenes por no identificarse como conjunto pleno con los procesos revolucionarios anteriores a ellos. Sin embargo, eso también sería negar la dialéctica misma de una revolución. Recordemos, los procesos revolucionarios son atemporales, por consiguiente, no podemos sentir jamás lo mismo, más allá de la admiración inagotable, que un americano mientras Bolívar erigía el proyecto Mirandino. No podemos pedirle jamás, a un joven venezolano, que sienta el mismo ardor en el pecho cuando se habla de los salarios congelados, de los niños muertos a las entradas de los hospitales, o de los comités de los bachilleres sin cupo, simplemente porque esa no es su realidad, no podemos exigírselo ni a esos jóvenes que contradiciendo su impulso dialectico, reconocen los logros de la revolución y se unen a su continuidad y evolución, especialmente no podemos pedírselo a ellos.

Sería absurdo negar que en Venezuela hay una marcada división política en los jóvenes. La oposición venezolana, haciendo uso de estrategias sociológicas, ha sabido engañar a la mayoría de los jóvenes para que se conviertan en defensores de aquello que ya fue superado y vencido, les han convertido en portadores de banderas rotas.

Ahora bien, ninguna bandera rota puede ser levantada nuevamente, es políticamente inviable. Cuando una idea es fracturada, pasa a ser referencia, historia, más no forma. Es tan inviable señalar que el marxismo-leninismo o el socialismo en un solo país es la vía por la cual todos debemos caminar, como que la democracia representativa es la esperanza en la caja de pandora.

Esa estrategia ha logrado socavar el espíritu joven que por motivos históricos, la oposición tenía ganada. Han impulsado el postmodernismo, la aldea global, la igualdad dentro de la diferenciación, y la etnofagia creando una especie de Golem, una masa sin alma y sin posibilidades de vivir más allá de la colocación del papel en la boca.

En cambio, la revolución bolivariana ha captado el brillo de esa generación, la que a mi entender, tiene más posibilidades de lograr lo imposible que ninguna otra. La ha cuidado, cultivado y trabajado lo suficiente, como para que se convierta en la flor que se levante para deslumbrar a los pueblos del mundo.

Más allá de sentarnos a criticar, a veces desde torres de marfil ideológicas, lo que pasa con nuestra juventud –de la cual a pesar de mi edad las condiciones antropológicas me separan-, debemos entender lo que pasa allí, ¿No fueron los jóvenes hermanos de los jóvenes que hicieron la revolución los que derrocaron a Plot Plot? ¿No fueron jóvenes los que iniciaron las oleadas de balsas a Miami? Por muy cínico que parezca, debemos aceptar que cada revolución pierde una parte de las generaciones noveles, de las generaciones que no hicieron la revolución, sin embargo, como ella misma, la juventud es inagotable, por consiguiente, 3 jóvenes que comprendan, defiendan y hagan evolucionar los procesos revolucionarios, son mucho más, que 10 apáticos que piensen en irse del país.

Recordemos el poema de Dalton en plena primavera de Praga si, decepcionemos a veces sí, lleguemos incluso a sentir indignación, es cierto, pero también recordemos, que las alamedas que construimos, no son para que caminen nuestros hijos, sino para que caminen nuestros nietos. Esa es la esencia de la revolución.    

Fex López Álvarez. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Yo lo que quiero es mi "table"

Lejos de lo que se piensa popularmente, la tecnología no deshumaniza a las personas. Lejos de lo que se piensa, la tecnología no es una obsesión reciente auspiciada por los impresionantes equipos electrónicos-digitales de los que hoy vemos con más cotidianidad y con menos impresión. Por el contrario, el rasgo más predominante en la historia evolutiva humana, ha sido la creación y adaptación de tecnologías revolucionaria. 

El riego y el arado, representaron la primera etapa evolutiva de la sociedad humana, mucho más adelante, el motor de vapor da origen a la revolución industrial y crea otro paradigma en la sociedad que todos conocemos gracias a los estudios dialécticos y que por consiguiente no vienen al caso mencionar en este articulo. La tecnología, es definitivamente el rasgo más humano posible, pues nuestra especie, débil físicamente, sin garras poderosas, sin dientes asombrosos, con órganos sacrificados en pro de mejorar el funcionamiento del cerebro, solo pudo sobrevivir en los albores del tiempo, gracias al descubrimiento y la implementa de tecnologías milagrosas como el fuego o las armas, como la sierra, el trabajo de los metales, y tantos otros, que sería una necia presunción nombrarlos siquiera. Es ilógico tachar a una generación de "Reaccionaria" porque quiera acceder a la tecnología, cuando la realidad dialéctica humana, nos enseña que los conflictos humanos, que surgen al surgir las clases sociales, son producto directo del control y del uso de la tecnología. 


Solo por ratificar mi punto expuesto anteriormente, y casi por mera soberbia ¿No es la mitología griega la mayor pintura de los laberintos psicológicos humanos? Y ¿No es la historia de Prometeo la piedra angular de todo los que es humano dentro de dicha colección de mitos? 

Por positivista que parezca, y muy a pesar que soy fanático de todo lo que huela a distopia, la humanidad es una inexorable marcha hacia el progreso tecnológico., lo que no implica que sea también, una inexorable marcha hacia el progreso y el bienestar de la sociedad. 



Históricamente las tecnologías han estado en manos de los poderosos, los cuales, las utilizan en bienestar de sus intereses de clase. Hecho que se acrecentó con el surgimiento del capitalismo moderno, donde todo, desde el hombre hasta lo que crea el hombre, es mercancía. La tecnología, por supuesto, no escapa de la lógica del capital, por eso los mercados mundiales se llenaron de televisores y equipos de vídeo, que aunque han sido utilizados para opear a los pueblos, pudieron haber sido, y tal vez lo sean, los mayores promotores de cultura que hemos podido imaginar. Se han llenado de automóviles, un aparato maravilloso que le otorga al hombre la capacidad de desplazarse a su antojo por distancias que solo se podían alcanzar en sueños o a través de enormes epopeyas. Y también se han llenado de equipos de telefonía móvil y de computadoras, portátiles o fijas, cada vez con más potencia y con más cantidad de aplicaciones, que facilitan el proceso comunicativo humanos y a la par,  cumplen el  inamovible algoritmo de la tecnología, facilitar la vida humana.

Ahora bien, a pesar de que la logíca del capital, que convierte la tecnología en mercancía a la cual los ciudadanos pueden acceder, parece una maravilla, una ascelaración sin presentes en la historia evolutiva humana, tambíen es cierto, que bajo esa misma lógica la democartización de la tecnología, un hecho revolucionario dentro de la revolución que por si sola representa la tecnología, no es más que una Utopía inalcanzable, pues esa misma lógica que pone al alcance de las manos, las más valiosas tecnologías humanas, tambien selecciona muy bien (Dentro del paradigma del pensamiento capitalista), que manos pueden acceder a dichas herramientas. 



T=VU/CU
Tecnología es igual a valor de uso sobre capacidad de uso.

Ahora bien, a pesar de que la lógica del capital, que convierte la tecnología en mercancía a la cual los ciudadanos pueden acceder, parece una maravilla, una ascelaración  sin presendentes en la historia evolutiva humana, también es cierto, que bajo esa misma lógica, popularizar la tecnología, es un hecho revolucionario dentro de la revolución que por si sola representa la tecnología, no es más que una Utopía inalcanzable, pues esa misma lógica que pone al alcance de las manos, las más valiosas tecnologías humanas, también selecciona muy bien (Dentro del paradigma del pensamiento capitalista), que manos pueden acceder a dichas herramientas.

Si analizamos en frío, lejos del fetiche que produce en nosotros un telefono tan inteligente que la UCV (Universidad Central de Venezuela), le queda pequeña, o la que un automóvil capaz de ir a china atravesando el Pacifico, nos causa, no solo nos percataremos de las condiciones que los trabajadores, que la tierra, y que la sociedad, deben soportar para poder llevar éstas herramientas tecnológicas a la población. Sino que también nos percataremos, de que la población que puede acceder a dichas tecnologías, es la élite y sub-élite de la sociedad. 

Por ejemplo, para acceder a un televisor de tecnología no de punta, un simple televisor de pantalla plana con buena definición, más los gastos de suscripción para obtener programación 10% de calidad, 90% de basura, se gastarían cantidades tan grandes de dinero, que solo la clase media, bien establecida, no la es media pobre y media idiota, pudieran acceder a ella. Y si el televisor y el equipo de vídeo que deseo es de un mayor rigor tecnológico, y de un mayor ardid publicitario, solo la burguesía pudiera acceder a estos. Lo mismo pasa con los vehículos y con los aparatos para la comunicación, con la diferencia de que aquí la brecha se acentúa aun más, ya que mientras más compleja es la tecnología, más costosa es dentro del mercado capitalista. 

Si bien, aun hoy, las clases media pueden acceder a algunos vehículos, y algunos equipos digitales, el futuro cercano, les pinta imposible acceder a estos medios y a la par sostener su ritmo de vida de sacrificios contantes para tratar de acceder a la microburgesía y de no caer en los que somos el grueso de la población mundial, los desposeídos de tercer grado, o lo que los economistas llaman, clase media sin propiedades. (Ni idea de que guevas significa eso).

La república Bolivariana de Venezuela, atraviesa una lenta transición al socialismo que ratifica la tesis de la revolución permanente del señorito Trostky. Pero más allá de las políticas económicas y de las nuevas estructuras que se necesitan para la creación del estado socialista, y que con mucho esfuerzo han venido surgiendo en esta tierra bañada por el Orinoco, el mayor alcance de la revolución bolivariana, es el aspecto humano del socialismo, el cual históricamente, y gracias a los años de guerra fría, se ha visto terriblemente afectado.



En Venezuela en cambio, se ha acentuado por sobre todas las demás cosas, el aspecto humano, lo cual representa una revolución dentro del paradigma socialista. Bien conocidas en el mundo, son las misiones sociales que le han brindado beneficios casi milagrosos a la población en general. Un estado que le brinda educación, salud, y vivienda gratuita a la población, es un estado inexpugnable socialista. Pero este estado en formación, es también culpable de un crimen atroz en contra de la lógica del capital, y creo yo desde lo muy poco que se de sociedad y antropología, el acto más revolucionario de la historia humana., la distribución gratuita o subsidiada de la tecnología. 

Hace tiempo en el país, se puso en marcha un plan para entregar computadoras portátiles a los niños escolarizados por el estado que aceleraran su proceso formativo, y a la par, pudieran acceder al único bien humano, el conocimiento. ¿Cuanto debe cancelar la familia del niño beneficiado por este programa? 0 BS. Rápidamente, el plan se extendió a los liceos, las instituciones medias del país, y si se preguntan por costos, para los adolescentes venezolanos, el valor es la dantesca cantidad de 0 BS. Unos cuantos a;os luego, un proceso similar se aplicó en las universidades de dependencia directa del estado venezolano. Ya no se le otorgaría a los estudiantes una computadora portátil, sino una tableta, que para el ritmo de vida de un universitario, es mucho más practica, ¿costo? 0 BS.

Lamentablemente, éste hecho, probablemente tan revolucionario como el "Pienso, luego existo", o como Lenin en Finlandia, o como la masificación de la agricultura, se ha visto marginado bajo la polaridad política de la república venezolana. Los que se oponen al gobierno de tendencia socialista, ven en este acto, el rostro inconfundible del populismo. Y aunque los que estamos de éste lado de la acera, (en su mayoría) entendemos cual es el asunto detrás de la entrega de estos equipos. 

De los primeros, podemos entender su ignorante accionar, achacandocelo a la pura reacción política que marca al seguidor de la oposición venezolana, incluso de aquellos que se ven beneficiados por los programas del estado. Pero preocupante es el caso de algunos camaradas, que consideran éste acto, el más revolucionario más allá de las políticas de izquierda o de derecha que han existido, y en artículos anteriores hemos desmostado con mucho pesar que las revoluciones de derecha han sido más exitosas que las de izquierda, como una mera acción de la política electoral de la que con parte de injustica y con parte de razón, se le achaca al gobierno venezolano. Es absurdo, que un ciudadano que se beneficia, día a día del estado, se caracterice por su total aversión al sistema que mantiene su ritmo de vida de pequeña clase media. Sin embargo, esa es la alienación de la que tanto nos advirtió el comandante Chávez, y de la que algunos, creíamos que no era más que una exageración. Es complejo de Doña Florinda, del escuálido pobre, es algo que existe. Y no se trata de gente que cree en el sueño pequeño burgués, o que sean conservadoras por razones socio-políticas. Se trata de pura y simple alienación ciudadana. De un odio desmedido por un sistema político cuyo único crimen es el de tener un corte popular. 

Aunque esa particularidad sea algo que debe alarmar a la sociedad en pleno, pues es terrible tener tantos neuróticos en la población, como entes políticos, debemos preocuparnos mucho más por aquellos que desde la izquierda, consideran que esta entrega de equipos, ésta revolución cultural dentro de la revolución política, no es más que un acto electoral, o peor, "La humanización del capitalismo". Pero más peligroso y deprimente, es escuchar a hermanos y hermanas chavistas, quejarse del método de distribución de dichos equipos, de su calidad (cosa que soy incapaz de comprender), o de la intencionalidad política de éste acto. 

Prefiero mil veces, escuchar a un opositor decir "Yo no quiero esa tableta horrible de la dictadura" a la par que la toma con las manos, a escuchar a un CAMARADA decir, "Yo no quiero tanta habladera, yo lo que quiero es mi table".

Debemos ser consientes del esfuerzo económico que representa para el estado, llevar a cabo ésta autentica revolución cultural humana. Debemos ser conscientes del salto histórico, que en Venezuela, una humilde república al norte de Abya Laya, se está dando. Sintámonos orgullosos de que somos el sujeto histórico de una transformación epistemologíca que transformará definitivamente, la percepción de los pueblos en el proceso histórico dialéctico.   





martes, 10 de noviembre de 2015

La psiquis Adeca

¿Todavía se piensa como adeco?

 La realidad es a veces tan dura, que preferimos ignorarla, ponerle una mascara y creer que por si solo, el asunto va a mejorar. Tal vez somos muy hegelianos y no lo sabemos, o tal vez solo somos cobardes incapaces de aceptar algunas verdades. Venezuela ha sufrido tres grandes males en la historia, El Caudillismo, el Petroleo, y el peor de todos los males, el adecaje.

No se trata siquiera, del daño económico que ésta facción política, dejó en el país. tampoco pretendo escribir de las dantescas cantidades de muertos militantes a veces ni de la izquierda, que mancha de rojo la historia de la tolda blanca. No, lo peor que nos ha legado el adecaje es una mentalidad tan perfectamente definida, que a los grupos sociales que hoy hacen política les es imposible deslindarse enteramente de una forma de actuar, que sinceramente, deprime,

Acción Democrática es lamentablemente, la estructura política más prospera del país. Su organización distrital es odiosamente admirable, tanto, que todos los partidos políticos posteriores (a excepción de PSUV y MUD) han calcado completamente ese sistema.

Hablamos de pequeñas cedes regionales, de carnets, de desorganizar las organizaciones para que los pocos organizados se beneficien de esto, y más peligroso aun, de las maneras de pensar.

Para los adecos, la forma de hacer politica es muy clara, bestialmente básica, y salvajemente efectiva. Primero se adueñan del poder haciendo uso de su celebrada estructura política y de una abrumada maquinaria electorera. Sin embargo, para poder lograr esto, los adecos, tienen que envolverse en absurdas campañas políticas, donde lo que prima no es ni siquiera el carisma sino el "prometaje".

 A cuenta de una micro bonanza económica en el principio de los años 60's y de una solida planificación de estructuras dejadas por Pérez Jímenez (quizá por aquella máxima sobre los dictadores y las grandes obras), los adecos sacrificaron la razón enemistándose así con el buen señor Hegel y comprobando sus teoría a la par. Tristemente celebre es la anécdota del candidato adeco que prometió un río a una población, o la de aquel que prometía que dejaría de llover, así como el que recientemente dijo (a pesar de no ser adeco) que si lo elegían presidente, nunca se iría la luz.

Aunque éstas promesas nos parezcan irrisorias, la verdad es que mientra más grande es la mentira, más gente la cree, Por eso el adecaje tuvo tanto éxito en el sistema electoral que ellos mismo inventaron, porque mientras más prometían cosas enteramente irreales, más electores se conseguían. No existía problema que el estado no pudiera resolver, o eso le hacían creer al pueblo, al punto que incluso hoy, el gran mantra de los autodenominados demócratas, es solventar los problemas a los que está horrible dictadura stalinista-kliggon-sith ha ocasionado en el país.

Aun así. lo que más me preocupa de la psiquis que el adeco a impulsado en el venezolano, no es esa necesidad de escuchar promesas y de solventar problemas, lo cual, ha hecho lo mejor posible el chavismo. Lo que más me preocupa, y no es que yo sea tan importante como para preocuparme, es la tan marcada manera de actuar que tienen muchos "camarada" que están activos dentro de la superestructura política, y peor aún la actitud que tiene muchos compatriotas que sostienen el sistema revolucionario.
   
Mi madre, que combatió muchos años desde el PCV contra los hijos de Romulito Betancourt, cuando me explicaba por qué Chávez era el tipo más vergatario de la historia, siempre sacaba a relucir que en cualquier pueblito del país, Acción Democrática no solo tenía una estructura idéntica, sino que los que la mantenían, eran idénticos a pesar de las sutiles diferencias que solo la geografía puede otorgar. esa es la única forma que encuentro para explicar lo que voy a escribir a continuación, por lo cual advierto; si usted no tiene criterio autocritico (valga la reiteración robada a Uslar Pietri), absténgase  de leer las siguientes palabras.

En una alcaldía de cuyo nombre no quiero acordarme, hace  no mucho tiempo vi un episodio tan sureal, que me ha llevado a escribir éste articulo. Un grupo más o menos nutrido de compatriotas, hacían cola para cobrar un salario hilarante. Pero más que el salario hilarante, el verdadero problema allí era la actitud que mantenían los dadores de limosna y los limosneros. Y es que es lamentable que tras 16 años de revolución, todavía, los autentico garantes del proceso revolucionario no entiendan cual es su papel histórico, y peor aun, que los burócratas de la superestructura del estado (aun burgués), alienten esa condición, en lugar de luchar encarecidamente contra ella; es como si estos tampoco hubieran comprendido cual es su papel en éste momento histórico.

Ese es el accionar del adecaje, su forma de someter al pueblo. Su forma de hacer creer al ciudadano común, que un funcionario, tiene mucho más importancia dentro del esquema político que él. Esa es la democracia prestada que el maestro Aristobulo Isturiz, brillantemente criticó y condenó; así como tantas veces lo hizo el mismo comandante Chávez.

Seamos sinceros, esto es tercerización y casi, casi, sub-esclavismo. Y contra eso solo se puede actuar de forma enteramente revolucionaria. Respetando las leyes impulsadas por la revolución, y sindo cada día más cocientes de las necesidades de los más necesitados. Hay una diferencia enorme entre dar limosnas y dar a cada quien según su capacidad y a cada cual según su necesidad.

La revolución no es solo un cambio de estructuras políticas y económicas, la revolución es especialmente una transformación estructuralista del propio sujeto.      




 

 

sábado, 31 de octubre de 2015

El Partido

Para hacer la revolución se necesita un partido revolucionario sin un partido construido conforme a la teoría marxista-leninista, es imposible conducir a la clase obrera y a las amplias masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos

Mao

No pretendo que éstas primeras líneas sirvan como introducción porque no pretendo que las opiniones que a continuación emitiré se conviertan en un libro, un ensayo, o al menos un artículo de referencia. Sin embargo, creo justo explicar a los lectores, que intento hacer al escribir un título tan amplio como El Partido. Obviamente no se trata de un evento deportivo, ni para pesar del machismo abrazador de Latinoamérica (patológicamente chismoso), es un “ensayo” sobre el sujeto de sexualidad alternativa en la esquina, al cual esos mismos machos, siempre han querido fornicar pero no han sido capaces de admitirlo. Lo que intento escribir, por culpa de la cita que han leído al principio, es un análisis divido en cinco (¿Por qué un Partido? - ¿Quiénes conformaran El Partido? - ¿Qué debe hacer El Partido? – ¿Cómo debe actuar El Partido según Los distintos momentos históricos? – El Partido en el poder) partes sobre lo que es, y lo que debe ser un partido revolucionario.

Empecemos por el principio, ¿Por qué un partido?

Un ejército  sin armas, es solo un cúmulo de facinerosos. Esa analogía podemos aplicarla perfectamente a los distintos GRUPOS SOCIALES cuando se encuentran desprovistos de un medio político mas no de un fin.  Si existe un grupo social que no esté representado de forma política (Ya sea en la democracia burguesa, en democracia participativa, en fascismo o en socialismo), no podemos llamarlo siquiera grupo social, pues el mismo, está desprovisto de todo medio de acción no-violento (anarquista), debemos catalogarlo como MASA.

 Las masas pueden moverse, pueden realizar grandes actos, pueden incluso sostener sistemas políticos, como el fascismo el cual requiere plenamente de las masas (El mismo Hitler llamaba “La Masa” al pueblo que le violentamente le vitoreaba en cuanto acto público se hacía en la Alemania Nazi). Las Masas pueden  incluso, tener actos admirables como el MAYO FRANCÉS impulsado desde la Sorbona por el genial  Jean Paul Sartre, o más cerca, el 27-F impulsado por Juan, María, Pedro y José. Pero si algo nos ha enseñado la historia, especialmente la relatada por las MASAS DE IZQUIERDA, es que las masas no hacen revolución.

Por consiguiente, si deseamos hacer una revolución, ya sea de izquierda o de derecha, es necesario un partido que se convierta en la lanza de soldado. La masa solo puede ser un grupo social si y solo si, se aglutina en torno a un ente que haga política. Si bien la afirmación primera en éste párrafo, puede parecer conformista y hasta acomodada, permítanme recordarle dos revoluciones muy distintas.

En 1917, en Rusia, en plena GRAN GUERRA, las masas apenas organizadas, más por desesperación que por ideales claros, fueron los únicos garantes de que el golpe parlamentario que se inició en Petrogado (Hoy San Petersburgo), la única ciudad industrializada en la Rusia de los Zares se extendiera hasta Moscú, lo que provocó que la DUMA (Ayuntamiento) se hiciera gracias a las improvisadas milicias obreras, de las redes telegráficas y de ferrocarriles, lo que aceleró dramáticamente el posterior abdicamiento del Zar Nicolás II y el triunfo ficticio del proletariado por sobre la burguesía. Sin embargo, y para demostrar mi punto sobre las masas y las revoluciones, las masas fueron traicionadas como lo fueron las francesas en 1798 cuando los burgueses se aprovecharon del caos, y tomaron para sí, lo que pudo haber sido una Utopía convirtiéndola en una Distopía de sangre y muerte que culminó en el advenimiento de Napoleón; y un noble, el príncipe Georgy Yevguénievich Lvov, presidió el gobierno provisional que presumía de ser LIBERAL. Si bien,  Aleksandr Kérenski a quien la historia le debe la absolución, tomó el control del gobierno provisional  y tornó hacia una democracia timorata, su gobierno fue incapaz de incorporar a las masas decepcionadas a la participación política activa, lo que originó un golpe de estado de derecha comandado por uno de esos eslavos de nombre impronunciable para un negrito como yo, Lavr Kornílov. Pero la gota que rompió la copa del señorito Kérenski, fue mantener a Rusia en una guerra imperialista. Es allí cuando reaparece la figura inmortal de Vladimir Ilich Ulianov y una tesis genial “El imperialismo es la etapa superior del capitalismo”.

Lenin, quien además de conocer cabalmente el trabajo de Marx (quien se negó siempre a la idea de un partido), también conocía la rigurosidad del trabajo de Louis Auguste Blanqui, quien fue el primero en entender la importancia de un partido revolucionario. Así pues, aquel calvito de barba puntiaguda, a su retorno del exilio (Pagado por el imperio Alemán), no solo impulsó a las masas descontentas contra el régimen de Kérenski, sino que también habló de la organización de éstas en torno al pensamiento socialista. Recordemos que al bajar del tren en que los alemanes le enviaron como arma secreta, denuncio el vauchinismo del gobierno provisional, las carencias a las que dicho estado sometía al proletariado y al pueblo en general, y el carácter de  burgues del mismo. Pero lo más importante en Lenin llegando Finlandia, es el carácter organizativo y unionista que lega en las masas de campesinos y obreros, en torno a un partido, el partido BOLCHEVIQUE. Lenin convierte a las masas rusas, en grupos sociales en pugna por el socialismo pues estas se unen de varias formas al partido BOLCHEVIQUE. Allí radica pues amigos míos, el genio del huésped del zapatero remendón. Lenin unifica a los descontentos, a los soldados, a los campesinos, a los obreros, al pueblo, en un único partido político, un partido que generará una ruptura epistemológica en el modo de hacer política; un partido que fomentará una revolución.

Ahora bien, sabemos que no solo hay revoluciones de izquierda. Por el contario, hemos aprendido a las malas, que las revoluciones y contra-revoluciones de derecha, han sido mucho más exitosas que las revoluciones de este lado de la acera.  El mejor ejemplo de esto, sea quizá la llamada REVOLUCIÓN CONSERVADORA de Ronald Reagan. En 1980, la gloria económica del liberalismo mercantilista  necesitaba un piso firme, pero para poder conseguirlo, necesitaba como ocurrió en 1917, contar con un presidente propio. Reagan llega a ser presidente porque el liberalismos necesitaba de alguien tan a la derecha de la derecha, que permitiera sin candado alguno, que los teóricos de la libertad de comercio, aplicara cuanta ley surgiera en las aulas de clases de la Universidad de Chicago o en las misma entrañas de la bestia; Wall Street. El único hombre que podía pensar eso, porque no podía pensar, era el antiguo actor.

El gran asunto con Reagan, es que por cuestiones incluso románticos, viró tanto a la derecha, que los Estados Unidos en los que vivía, le semejaban los mejores días en Sodoma. Así inicia la llamada “Revolución conservadora”. Al igual que el gordito astrologo, había una enorme cantidad de viejitos de clase media que pretendían ser perqueñoburgueses, y como todo buen ciudadano de clase media que pretende ser pequeñoburgués, éstas masas (recordemos por qué se les llama masas), no solo despreciaban a todo aquello que pretendía salirse del STATUS QUO, sino que necesitaban desesperadamente volver a una pseudo “EDAD DE ORO” más simple y más efectiva. Es la añoranza de los viejos tiempos. El espíritu conservador surge a causa de la desaparición de los valores éticos-morales que marcaron la vida de éstas masas. 


Ahora bien, sabemos que las clases medias son por naturaleza, reaccionarias, pero una masa de clase media conservadora, es capaz de intentar hacer una revolución de derecha ¡Y vaya que las masas de la clase media conservadora estadounidenses lo intentaron! De a poco, fueron conquistando espacios económicos y espacios políticos, se percataron de la importancia de su papel en el sistema capitalista, se hicieron con algunos peldaños en el muy cerrado sistema militar norteamericano, pero aun así, no pudieron impulsar su revolución conservadora.

El fracaso de la clase media norteamericana antes de Reagan, nos demuestra que incluso aquellas masas que tienen todo al alcance de las manos para lograr una revolución, no podrán hacerlo sin la guía de un partido. Y podemos afirmarlo porque justamente cuando el partido Demócrata (que está a la derecha de la derecha) adoptó a Reagan, el rostro de esa clase media conservadora, ésta masa se incorpora de forma activa a las actividades políticas de dicho partido y obtiene todo el poder que su propia condición reaccionaria les permitía. Recordemos que para las clases medias de derecha, los valores metafísicos priman por sobre los materiales. La moral burguesa no es sostenida por la burguesía, la moral burguesa es sostenida por las clases medias.

Es por eso que a diferencia de Lenin que procuró cambiar cada factor social-económico en su Unión de Repúblicas Socialistas, Reagan se conformó con intentar cambiar la moral de la sociedad liberal, lo cual logró muy exitosamente. Ese sueño de casa con jardín, perro y dos niños, de esposa oprimida en la casa y como esclavo sonriente, es la prueba más fehaciente del éxito de la revolución conservadora en el mundo. Estados Unidos ganó la guerra contra el mundo, impuso su modelo cultural en lugares tan lejanos como China o Sudáfrica, como en Venezuela o en la Rusia de Yeltsin (Satán tenga en la 7ma paila).

El Partido surge porque existe una necesidad, no puede haber revolución sin partido revolucionario, sin un partido enteramente revolucionario.

Es por ese único y enorme motivo, que las masas revolucionarias, para poder convertirse en grupos sociales revolucionarios, necesitan ampararse bajo un partido.

Fin primer capítulo
Fex López Álvarez.